Como sucede en todos los recesos de verano en el viejo
continente, los clubes de elite suelen realizar contrataciones de jugadores por
cantidades descomunales de dinero. Fijando en ellos la esperanza de que su
aporte en el equipo pueda ayudar a la institución en el arduo camino hacia sus
objetivos, ya sea la liga local, la copa de su país, o algún certamen
internacional.
Tal como nos viene acostumbrando desde su arribo a Londres,
Roman Abramovich, dueño del Chelsea –entre otros- sacudió la billetera e
invirtió casi 72 millones de Euros para que el equipo de la capital pueda
volver a la pelea con los más grandes. La compra más significativa fue la del
español Juan Mata por 26 millones. Luego de un comienzo muy irregular, con escasos goles a favor, la sorpresiva pelea del Niño Torres con
la red, y un vestuario muy dividido, el magnate ruso optó por destituir al
técnico André Vilas Boas. Con la llegada de Roberto Di Matteo al banco del Chelsea,
el equipo pareció haber encontrado el eje en un momento crucial.
Mientras todavía luchan en la Premier por asegurarse el tercer o cuarto puesto, para ingresar a la Champions League de la próxima temporada, ya tienen dos finales programadas. No sólo tratará de hacerse con el certamen más antiguo del mundo (FA Cup) frente al Liverpool en Wembley el próximo cinco de mayo, sino que viajará a Múnich para jugar su segunda final de Champions, frente al anfitrión, y poder conquistar la orejona por vez primera en la historia.
Mientras todavía luchan en la Premier por asegurarse el tercer o cuarto puesto, para ingresar a la Champions League de la próxima temporada, ya tienen dos finales programadas. No sólo tratará de hacerse con el certamen más antiguo del mundo (FA Cup) frente al Liverpool en Wembley el próximo cinco de mayo, sino que viajará a Múnich para jugar su segunda final de Champions, frente al anfitrión, y poder conquistar la orejona por vez primera en la historia.
Quienes desembolsaron grandes sumas de dinero, la temporada pasada, fueron los jeques árabes dueños del Manchester City, que superaron los 88 millones de Euros, por tan solo cuatro jugadores (Agüero 45M, Nasri 28M, Clichy 8M y Savic 7M). Sin embargo, los ciudadanos, se despidieron sorpresivamente de la Liga de Campeones en la zona de grupos, y cuando les tocó la chance de pelear por la Europa League no pudieron vencer al Sporting de Lisboa. Sin chances en los certámenes internacionales, y tampoco en las copas domésticas (el Liverpool lo eliminó en semis de la Carling Cup, y su clásico rival de ciudad en los 32avos de final de la F.A. Cup) se les sumó el conflicto del argentino y emblema Tévez con el técnico Mancini, y luego —en menor escala— éste último con el delantero Dzeko. La ventaja de diez puntos que supo sacarle al United en su momento, comenzó a acotarse hasta que fue el equipo de Sir Alex Ferguson quien se adelantó ocho unidades por encima del City. Quizás esta crisis fue el detonante para que el técnico italiano absuelva a Tévez y lo alinee entre los titulares nuevamente. En la última fecha de la liga inglesa, se jugó el clásico de Manchester y triunfó el equipo de Agüero y Tévez sobre el de Rooney, y de esta manera ambos conjuntos quedaron igualados en 83 unidades. En la Premier League en caso de empate en puntos en el primer lugar, se consagra quien tenga mejor diferencia de gol, y es así como el elenco de los argentinos es favorito a quedarse con el certamen. El Manchester city tiene una diferencia de +61 cuando, a falta de dos fechas, el Manchester United tiene +53.
Siguiendo con los conjuntos ingleses, el Manchester United y el Liverpool, clásicos rivales por historia y cantidad de títulos, gastaron una suma parecida de dinero. El primero alcanzó los 63 millones, mientras que el equipo de Merseyside lo superó por un millón y medio más.
Los dirigidos por Kenny Dalglish militan en la octava posición de la liga, sin ningún torneo internacional por disputar, ganaron la Carling Cup derrotando al Cardiff en una final apasionante y, como mencionábamos antes, disputará la final de la F.A. Cup frente al Chelsea.
Esta mala campaña del equipo de Gerrard, llevó a la firma Adidas a romper el contrato que los unía, alegando que sus patrocinados no cumplían los objetivos y las expectativas para la temporada (las copas domésticas carecen de gran valor pese a que la conquista de la Carling los clasificó a la Europa League próxima).
El United, en una temporada atípica, pareció solamente interesado en amargar a su rival de ciudad. De hecho, siguen peleando palmo a palmo por la liga. Tras el retiro de Van der Sar, quien se hizo cargo del arco fue el juvenil español David De Gea, cuestionado al principio por los hinchas tras algunos errores, pero que luego supo ganarse su confianza a base de muy buenas actuaciones.
En Champions League, imitó al City quedando eliminado en un grupo muy accesible desde los papeles; luego en Europa League se cruzó con el Athletic de Bilbao de Marcelo Bielsa con el que perdió de manera categórica en ambos estadios; en F.A. Cup, luego de ganarle al otro Manchester perdió contra el Liverpool en 16avos; y en la Caring se fue vencido en quinta ronda por el humilde Crystal Palace. Una temporada (in)olvidable para los equipos de Manchester, que se debatirán entre ellos el único certamen al que pueden aspirar, luego de fracasar rotundamente en el resto.
Aunque si de fracasos estamos hablando, hay que viajar a tierra catalana para ver cómo al Barcelona se le escaparon, en tan sólo una semana, las dos competiciones más relevantes de la temporada. Al mejor equipo del mundo, cómo lo suelen nombrar muchos, le queda tan sólo la Copa del Rey cómo premio consuelo (define el 25 de mayo frente al Athletic de Bilbao). Los pregoneros del “fútbol total” destinaron 55 millones de euros para contratar a Francesc Fábregas, y al chileno Alexis Sánchez. El volante ex Arsenal, todavía no encontró su lugar en el equipo, y no se adapta a la perfección al sistema como quisiera Guardiola. Mientras que El niño maravilla, si bien pudo ensamblarse en el equipo de manera rápida, estuvo varios partidos fuera por algunas lesiones, y el técnico no confió en él cuando se trató de jugar partidos complicados, y optó siempre por dos canteranos como Isaac Cuenca y Christian Tello.
El miércoles 18, en Londres, por el partido de ida de la semifinal de Champions, el Chelsea de manera inesperada le ganó por la mínima diferencia con un gol del eterno Drogba, colocándole así una soga en el cuello al equipo de Guardiola. Tres días después, en el derbi español, jugaba en el Camp Nou frente a un Real Madrid al que en el último tiempo se había acostumbrado a ganarle, aunque cada vez le costaba mucho más. Ése sábado bajo una lluvia torrencial, el equipo de José Mourinho –un estratega que merece nota aparte- ajustó la soga que el Chelsea había colocado; le ganó claramente por 2-1 dejando al descubierto muchas falencias del club blaugrana, y así asegurarse la Liga estirando la ventaja a 7 puntos, faltando 4 partidos accesibles por jugar.
Ya sin liga, el equipo de Pep Guardiola, recibía al Chelsea para buscar un lugar en la final. Por deducción de lo redactado arriba, saben que los londinenses van a disputar la última instancia; empataron 2-2 en un encuentro en el que los de Di Matteo jugaron con la desesperación del rival, los dejaron llegar hasta el área pero nunca penetrarla. Digno de un planteo italiano, los visitantes apostaron al contragolpe y a defender sin la pelota. El conjunto de Terry, Lampard y compañía se encargó de patearle la silla al Barça y ahorcarlo frente a todos.
Cruzando de vereda estaba el Real Madrid, el equipo que vivió las últimas temporadas bajó la sombra de Messi y el resto de los bajitos. Con un plantel plagado de estrellas, Florentino Pérez no se conformó y le habilitó una vez más la chequera a Mou para que contratara a quien quisiera con tal de poder hacerse con la Liga o la Champions, o ¿por qué no las dos?
Fabio Coëntrao fue el fichaje más caro de los merengues. 30 millones le abonaron al Benfica por el lateral izquierdo. Algo que no pasó inadvertido para algunos periodistas, es que el jugador comparte representante con el técnico luso; lo que daría sentido a que se invierta tanto dinero en un puesto que está más que cubierto con el brasileño Marcelo —quien encima es tercer capitán— y que además juegue los partidos más relevantes.
Como era de esperarse, la liga doméstica se la disputaron los de siempre. El equipo del arrogante Ronaldo, junto con Benzema, Higuaín, Kaká, Özil, Di María, y Alonso, entre otros, tuvo un paso arrollador desde la primera fecha. En tan sólo 36 partidos de liga, el tridente ofensivo convirtió 86 goles. Luego del clásico obtenido a domicilio, el Real tuvo que aguardar dos fechas, en las que triunfó frente al Sevilla y al Athletic de Bilbao, para quedarse con la Liga. En cambio, en Champions League, una vez más, cayó en semifinales. Fue frente al Bayern Münich definiendo la serie por penales. Con el Chelsea ya esperando en la final, el conjunto galáctico no pudo sortear al duro equipo bávaro.
Por supuesto que es mucho más fácil elaborar una crítica sabiendo
el resultado. Pero no se trata de criticar la cantidad de dinero invertida en los
traspasos, sino de entender que lo fundamental es reforzar las falencias. No,
comprar por el hecho de liderar el mercado de pases, ni para demostrar quien es
el presidente con la billetera más grande, sino comprar lo necesario para que
la plantilla encuentre un equilibrio.
Queda claro que tratándose de fútbol no siempre gana el que mejor juega, ni el que mejor plantel tiene; pero teniendo el dinero para contratar a los mejores, no hacerlo sería una picardía.
Si bien hay excepciones, la mayoría de los clubes que lideraron el mercado de pases, ya finalizando la temporada, tiene algún título, o una instancia final a disputar, en el bolsillo.
La Roma que contrató a 5 jugadores, en su mayoría ofensivos, por un promedio de 11,5 millones de euros cada uno, es uno de los que ya no pelea por nada; similar es el caso del Arsenal de Wenger, misma cantidad de jugadores nuevos, parecido promedio de valores por cada uno de ellos, e igual final de temporada sin ningún título en la vitrina.
En el caso de los equipos de Manchester, es sabido que uno de los dos finalizará la temporada viendo festejar a su rival, y preguntándose cómo invirtiendo tanto dinero ni una copa de la liga pudieron ganar.
En la final de la Champions encontramos al Bayern, que ya perdió la liga alemana frente al Borussia Dortmund, y espera coronar el año conquistando la orejona en su propio estadio; y del otro lado al Chelsea que, como bien mencionamos antes, en la Premier no tiene chances, pero al menos le queda también la F.A. Cup.
Queda claro que tratándose de fútbol no siempre gana el que mejor juega, ni el que mejor plantel tiene; pero teniendo el dinero para contratar a los mejores, no hacerlo sería una picardía.
Si bien hay excepciones, la mayoría de los clubes que lideraron el mercado de pases, ya finalizando la temporada, tiene algún título, o una instancia final a disputar, en el bolsillo.
La Roma que contrató a 5 jugadores, en su mayoría ofensivos, por un promedio de 11,5 millones de euros cada uno, es uno de los que ya no pelea por nada; similar es el caso del Arsenal de Wenger, misma cantidad de jugadores nuevos, parecido promedio de valores por cada uno de ellos, e igual final de temporada sin ningún título en la vitrina.
En el caso de los equipos de Manchester, es sabido que uno de los dos finalizará la temporada viendo festejar a su rival, y preguntándose cómo invirtiendo tanto dinero ni una copa de la liga pudieron ganar.
En la final de la Champions encontramos al Bayern, que ya perdió la liga alemana frente al Borussia Dortmund, y espera coronar el año conquistando la orejona en su propio estadio; y del otro lado al Chelsea que, como bien mencionamos antes, en la Premier no tiene chances, pero al menos le queda también la F.A. Cup.
Hubo más de 70 transacciones en el último mercado de invierno que
superaron los cinco millones de euros. Ningún conjunto pudo dar pelea en más de
un frente. Será cuestión de esperar a la próxima temporada para ver si, luego
de un nuevo receso invernal que promete grandes ventas, los grandes clubes pudieron
aprender de sus errores y encontrar nuevos caminos para el éxito en más de un
certamen.
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| La dupla argentina que alegra a la mitad de Manchester. |
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| David De Gea, un juvenil arquero con futuro de selección. |
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| "El niño maravilla" festejando su gol frente al Villareal. |
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| El eterno capitán Gerrard alzando la Carling Cup |
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| El arma letal del Real Madrid para conquistar La Liga. |
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| Juan Mata, el español que revivió al Chelsea justo a tiempo. |






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