Al equipo le faltaba recuperación, Ponzio solo no podía con tantos mediocampistas que puso Roldán, ni hablar de los pases imprecisos que dio. Se necesitaba un jugador que colabore en la recuperación para que el ex Zaragoza tenga resto físico y así distribuir con más comodidad el juego. Los dos delanteros centrales no podían, ni de casualidad, complementarse, perdían todo por arriba como si se hubieran olvidado cómo se salta.
El tano Vella y Carlos Sánchez no se buscaron en ningún momento del partido, esa sociedad por la derecha, que tantas soluciones le dio a River en el primer semestre, contra Atlanta no apareció. Por la otra banda, al uruguayo Díaz le impedían pasar al ataque por la gran presión que ejercían los bohemios; y a Ocampos (al igual que Sánchez) se le notaba una necesidad imperiosa de jugar la pelota por el medio y no desbordar, cómo si les diera miedo la última línea.
Sobre la expulsión podemos alegar que el mellizo Funes Mori se resbaló y lo tumbó cayéndose, también está la posibilidad de decir que es hermano de Rogelio y en los genes llevan la mala suerte, pero eso sería caer en la vulgaridad de cualquier plateista. River con lo que demostró en algunos partidos le puede hacer partido con un hombre menos a Atlanta, más aun conociendo el lugar que ocupan en la tabla de posiciones cada uno de los equipos.
Ahora, teniendo en cuenta que River no tenía desborde de los carrileros, los laterales no tenían proyección, los delanteros se peleaban por el lugar en la medialuna y si, milagrosamente, alguno bajaba a pedirla se equivocaban; y encima, el Chori Domínguez no encontraba su lugar en la cancha, Ponzio necesitaba ayuda en la recuperación y la defensa perdió un central ¿es tan descabellado pedir ayuda para entender los cambios que realizó el entrenador?
No era tan necesario que el Pelado siga el pedido de la gente y haga ingresar a Aguirre; cuando el equipo necesitaba ordenarse en el mediocampo, sustituye al creador de juego por naturaleza que es Domínguez por el incansable de Aguirre. Poner a Cirigliano le iba a otorgar mucha más libertad a Ponzio para distribuir la pelota, suponiendo que el cambio se realizaba sobre el Chori.
El cambio de Villalva por Ocampos, por ahí es más aceptable y entendible, son jugadores de parecidas características (queda claro que la técnica y la velocidad de Lucas están un nivel por encima que las del Keko) pero el oriundo de Quilmes no estaba teniendo un buen partido.
Lo inexplicable fue que ingrese Rogelio Funes Mori, cuándo dos delanteros de área ya eran lo suficientemente improductivo para el juego, el técnico millonario decide poner en cancha a otro jugador con las mismas características. Se me ocurren dos variantes posibles: Cirigliano, para que Aguirre ocupe una de las bandas y así Villalva poder jugar de extremo; o Andrés Ríos, que tranquilamente puede oficiar de wing en cualquier banda, y minar de centros el área bohemia, teniendo dos delanteros con buen juego aéreo.
Quiero pensar que es una casualidad que, desde que Cirigliano dejó el equipo a River le falta juego. Si mal no recuerdo, el primer partido que comparte el medio con Ponzio, éste último fue la figura del equipo por su enorme despliegue, por su proyección, y por las incontables asistencias que otorgó. Que el equipo de Núñez, sin el mediocampista juvenil, haya ganado partidos de todas formas, habla también de que no todos los rivales se concentraron en cargar el mediocampo y si en sobrecargar las líneas defensivas.
¿Tan arriesgado es jugar con una defensa de tres jugadores? Si uno repasa los jugadores que tiene River en defensa supone que no es tan complicado, ni una misión suicida, salir a jugar con tres centrales. Pezzella y González Pirez, los centrales que tiene como relevos Matías Almeyda, fueron la dupla central de la selección nacional sub 20 hasta que la edad se los restringió, por lo tanto, suponiendo que Walter Perazzo entiende del juego, son dos jugadores con cierta calidad y mucho futuro.
Ya es tiempo de que cambie el sistema, o que se modifiquen los jugadores que lo ponen en práctica; es una pena tener que hacerlo con una derrota a cuestas.
Es el momento para descubrir si el Maestrico González puede ser una variante aunque sea, para intentar que Abecasis forme la gran sociedad del semestre pasado junto al pelado Sánchez, para probar una línea de tres en el fondo (recordemos que ni Juan Manuel Díaz ni Ramiro Funes Mori pueden disputar el próximo encuentro), para bancar una vez más al tridente ofensivo o definitivamente optar porque alguno vaya al banco.
Es tiempo de cambios. Jugadores, sistema, actitud, lectura de juego, o relevos en el banco de suplentes; varias cosas deben cambiar, o quizás todas. Lo que si se debe respaldar es al cuerpo técnico. Parecerá contradictorio luego de haber criticado los cambios y el juego, pero el problema de River no se soluciona trayendo un nuevo técnico, se soluciona aprendiendo de los errores y buscando más de una variante como solución.
